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Perspectiva

La transición ambiental es hoy una cuestión de modelo de negocio.

El cambio ambiental influye cada vez más en la manera en que las organizaciones compiten, invierten, operan y crean valor a largo plazo.


Durante muchos años, las cuestiones ambientales fueron tratadas principalmente como temas de cumplimiento, reporte o responsabilidad corporativa.

Esa visión está cambiando.

El cambio climático, la descarbonización, las restricciones de recursos y la creciente presión sobre los sistemas naturales influyen cada vez más en la economía de las empresas y en el entorno estratégico en el que operan.

El cambio ambiental está afectando los fundamentos del negocio.

Las organizaciones están expuestas a cambios en los costos de energía e insumos, nuevas regulaciones, interrupciones físicas, mayores expectativas de los clientes y cambios en la asignación de capital.

Estas no son únicamente consideraciones de sostenibilidad. Pueden afectar los ingresos, los costos operativos, el valor de los activos, las decisiones de inversión y la competitividad de productos y servicios existentes.

Por lo tanto, la pregunta es cada vez menos cómo responde una organización a un desafío ambiental de forma aislada y cada vez más si su modelo de negocio está preparado para un entorno económico en transformación.

La resiliencia requiere más que gestión de riesgos.

Identificar riesgos sigue siendo importante. Sin embargo, identificar un riesgo no genera resiliencia automáticamente.

Las organizaciones necesitan comprender cómo los cambios ambientales materiales pueden trasladarse a través de su modelo de negocio y afectar sus prioridades estratégicas, su desempeño financiero y sus decisiones de capital.

Esto requiere conexiones más sólidas entre las áreas de sostenibilidad, finanzas, riesgos, estrategia y operaciones.

También requiere pasar de narrativas ambientales amplias a caminos de decisión más claros y accionables.

La transición puede generar ventaja estratégica.

La transición ambiental no es únicamente una fuente de riesgos.

Los cambios tecnológicos, regulatorios, financieros y en la demanda de los clientes pueden generar oportunidades para las organizaciones capaces de adaptarse antes y de manera más efectiva.

Nuevos productos, modelos operativos más eficientes, cadenas de suministro más resilientes y una mejor asignación de capital pueden contribuir a una ventaja competitiva a largo plazo.

Las organizaciones que respondan de manera más efectiva quizás no sean aquellas con el lenguaje de sostenibilidad más ambicioso, sino las que logren integrar el cambio ambiental en la forma en que toman decisiones estratégicas y financieras.

El modelo de negocio está ocupando el centro de la conversación.

La transición ambiental es cada vez más una cuestión de cómo las organizaciones crean valor, gestionan la incertidumbre y mantienen su competitividad a lo largo del tiempo.

Esto no significa que todas las empresas necesiten una transformación inmediata. Sí significa que las organizaciones necesitan una visión más clara de dónde el cambio ambiental puede afectar los fundamentos de su negocio.

La transición adquiere relevancia estratégica cuando comienza a influir en decisiones sobre mercados, productos, activos, operaciones y capital.

En ese momento, deja de ser simplemente una conversación ambiental. Se convierte en una cuestión de modelo de negocio.

Carbono trabaja con organizaciones para conectar los desafíos relacionados con el clima, las emisiones y la naturaleza con la estrategia, las finanzas y la transformación del negocio a largo plazo.

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